jueves, noviembre 17, 2005

(Ada Salas, de La Sed)

No sabe del dolor la piedra que golpea. No la estremece el grito
ni acaricia la mano que la lanza. Obedece a su peso
y al deseo del aire.

Mineral
es mi voz.

Hambriento corazón qué puedo darte.



Ada Salas