sábado, diciembre 31, 2005

la distancia

(Antonio Cabrera, en Con el aire)

Yo decía palabras y escuchaba
las que a mí me decían.


Mientras,
inadvertidamente,
se iba alimentando la mañana
con el néctar de luz de los almendros
hasta forjar
una callada majestad: el día.

Yo hablaba y los demás hablaban,
y las palabras nuestras
fueron un manto tenue
que hacía resbalar
aquella limpia miel, aquella albura,
hacia los bordes
de la conversación,
y en borrada existencia la perdían.

Puedo saber que la perdían
porque la escena
llega completa en lo evocado,
y veo en mi memoria
cómo se erigen firmes a nuestro alrededor
aquellas llamas blancas de febrero.
Se erigen
extrañamente firmes.


¿Dónde estaban entonces

si no estaban ocultas?
¿En dónde respirábamos nosotros?
Yo paseaba atento a cuanto me decían
pero expulsado
a confines sin luz que ahora, al verme
en el recuerdo, sé que no existieron.
¿Qué había en las palabras
y qué fuera de ellas?

La insistencia del mundo.

Aquella vez
estuvo sostenida
sobre rotundas flores invernales.
En la diafanidad resplandecían.
De las sílabas ciegas que dijimos
fueron eco inaudile, un sí y un no libados
la distancia.

2 comments:

Blogger beva dijo...

me gusta mucho este poema.
Sigues pasandote por mi blog? lo tengo un poco abandonado.
Levantarme de la cama me cuesta, no veas ponerme a cuidar mi jardin literario.
Pero poco a poco...volveré a la carga.
Un beso,

Bea

09:05  
Blogger Magda dijo...

No conozco a Antonio Cabrera, pero este poema es muy bonito. Cada vez me doy cuenta de cuanto tengo que leer, quisiera tener todo el tiempo parta hacerlo.

Gracias por darme a conocer un gran poeta.

09:39  

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