domingo, enero 08, 2006

(..)Caminamos embriagados por un filo melindroso, como buscando un margen: a los lados nos esperaban los latidos. Recorrimos la innombrable ciudad, sin nada salvo la noche única en común. (...)

La versión completa de Mujer Rehén ya está colgada en Cuentos en la azotea