lunes, enero 16, 2006

LA AZOTEA

(Carlos Navarro)

Resuenan esta noche los ecos grises de una azotea.

Reflejo y soledad, te besé el párpado
para bordar una imagen, esconder
entre tuberías la despedida.

Decolgamos así un instante, y aún
sigue oculto; habita el aire
que desprenden los sueños.

Tal vez podría olvidarme de lo poco de las horas,
su pérdida, pero vivo todavía
allí, escuecen picaduras
y ondea, a lo lejos, un toldo.

A veces actúo así, me traiciono y en secreto, volvemos a hablar en la baranda.

Si jamás me hubieses acariciado,
si tu mirada se explicase.

Y a nuestra azotea, cómplice único,
esperanza que aletea y nunca cesa, subo
y sigues resistiéndote a caer dormida.

Vuelves a imaginar fantasmas, convences
a una estrella
que danza por nosotros.

Te amé en silencio.

Las palabras, como las heridas, ignoran
quiénes fuimos.