jueves, enero 26, 2006

Temían

(Carlos Navarro. Septiembre 2004)

Temían no volver a las tazas de café, a tardes de palabras y pinceles. De quebradizos silencios. Como recién nacidos, incubaban en el sueño de un niño que desea despertar: pies de Cenicienta, ella, caballero vencido, él.

Temían no volver al vértigo de pasos, al silencio de labios sellados donde latía vida. Así, vida vivida tras vida vivida en cada tarde, fueron consumiendo días compartidos, dejando sólo unos cuerpos dehabitados. Sólo unos pies descalzados y un caballero perdido sabrían de las hojas del recuerdo.

Temían no volver a los gestos ingenuos, a nombrarse y mirarse y tal vez, no sé, quizá, una tarde cruzar sus caminos, dejados de toda fortuna en un futuro sin párpados, ni sueños, ni vértigo.

Exiliados del mundo, hablar frente a una taza de café de ciertos versos de Benedetti que ella le recitaba.

3 comments:

Anonymous Anónimo dijo...

q bonito...
...al silencio de labios sellados...

me encantó

mua bebo!

11:04  
Anonymous Anónimo dijo...

Ángel Gonzalez
Muerte en el olvido

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

11:22  
Anonymous Carlos dijo...

Precioso poema, no lo conocía. Gracias.

Creo que Ángel González debe ser de esos poetas con los que compartir una copa de vino, no sea sólo compartir una copa de vino; con los que hablar caminando por una ciudad desconocida, no sea sólo pasear por una ciudad.

12:02  

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