martes, julio 25, 2006

De cuando eres un extraño en tu propia casa, de cuando todo quema y no hay poro por el que no sangres. No te invitaron a esta fiesta, y ya no recuerdas cómo llegaste. De cuando te preguntas qué merece la pena, dónde está esa mano tendida, y qué te llevó a tal extremo, cómo era y qué ojos tenía, identificarlo y hacerlo pedazos. De cuando se esfumó el sentido de todo, y dudas de si alguna vez lo tuvo. De esas cosas. De esas cosas puedes preguntarme, puedo ayudarte.