lunes, septiembre 25, 2006

Reclamos

Reivindico un espacio sólo para mí, que desborde quietud de letras sobre un teclado. Reinvindico un recodo silencioso donde perderme con novelas esparcidas por el suelo, con tazas de café, una por cada verso escrito.

Estoy esclavizado a unos padres tan viejos como sus anquilosadas preocupaciones. Mi padre apenas habla, sé que puede hacerlo aunque rara vez lo compruebo. Apenas alza su vista de entre los cientos de libros que devora cada semana. No he conocido a nadie tan leído como él, ni que me conozca tan poco.

Rercuerdo una casa donde viví con mi hermano, donde nos pasábamos horas leyendo, y horas escribiendo. Interrumpíamos al otro sólo para mostrar un hallazgo literario, una frase, una idea que nos permitía reflexionar sobre tantas otras. Verbalizábamos esbozos de nuevos poemas, su esencia y ritmos posibles, o nos leíamos sus primeras líneas, apostábamos por la fuerza de un título, o por el adjetivo idóneo para este o aquel final. No se puede susurrar sin voz, como no se puede escribir sin soledad.

1 comments:

Blogger werdu dijo...

vaya, parece por tus scritos que necesitas un poco de soledad necesaria para escribir... llevabab tanto tiemposin entrar que apenas recordaba tu forma de trasmitir


Un beset

cos

04:04  

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