jueves, noviembre 23, 2006

Región del dolor

(Marcho a Ponferrada unos días, cuiados)
(Poema de Ricardo Ruiz en Estación lactante)

He llegado a regiones de mí mismo
donde ya estuve,
donde ya nada es gratuito,
donde el desierto crece
como un océano de arena.
He llegado a esa región
donde el olvido envenena las venas de la memoria,
donde amanece con la desgana del invierno.
He llegado a esa región
donde el tormento se esparce
y atenaza las manos del destino.

Sentado en las ascuas del dolor
veo tardes que se consumen
como la vida en su frágil aliento
y recuerdo mi cuerpo
abrasado por el fuego
azul de tus manos.

Y la noche enciende
las brasas de la tristeza.

martes, noviembre 21, 2006

No te quedes conmigo

(Raúl, tal vez te suene esto)

lunes, noviembre 13, 2006

Una mirada, un reflejo

Escucha esta canción"...para aquellos que ya no le tienen miedo a la vida..."

jueves, noviembre 09, 2006

Quiero estar sólo en el sur



Pesan hoy sobre mí demasiados fantasmas esta mañana. De nuevo la huida al sur me mira fijamente.

Lo que apenas mancha


No presenciar algo es como si nunca hubiera ocurrido, o es más bien entrever la sombra, el reflejo o rastro. La catástrofe a miles de kilómetros, un incendio que devora y arrasa, un rey derrocado y la consiguiente guerra civil, la hambruna, la ablación, el tifus, la cólera, las ejecuciones o torturas se convierten en un dato, 100 o 1000 víctimas sin rostro ni pasado conocido ni inquietudes, han ocurrido o están ocurriendo, que nos puede afligir y resignar, provocar reflexiones tal vez e invertir unos minutos, se piensa en los heridos o fallecidos y familiares de las víctimas, el desastre o las vidas que deben comenzar de nuevo.

Sin embargo estamos hechos para sufrir lo que nos toca o roza tan solo, a escasos kilómetros o en nuestro propio hogar o finca, las sensaciones se producen si comparecemos a una violación callejera o nos golpean y sufrimos roturas y moratones y terminamos hospitalizados; el llanto y la pesadumbre provienen paternalmente o de una amistad o cónyuge, esto sí la mayoría de las veces, y ni tan siquiera eso en gran medida, se sufre pero de costado y apenas mancha.