jueves, noviembre 09, 2006

Lo que apenas mancha


No presenciar algo es como si nunca hubiera ocurrido, o es más bien entrever la sombra, el reflejo o rastro. La catástrofe a miles de kilómetros, un incendio que devora y arrasa, un rey derrocado y la consiguiente guerra civil, la hambruna, la ablación, el tifus, la cólera, las ejecuciones o torturas se convierten en un dato, 100 o 1000 víctimas sin rostro ni pasado conocido ni inquietudes, han ocurrido o están ocurriendo, que nos puede afligir y resignar, provocar reflexiones tal vez e invertir unos minutos, se piensa en los heridos o fallecidos y familiares de las víctimas, el desastre o las vidas que deben comenzar de nuevo.

Sin embargo estamos hechos para sufrir lo que nos toca o roza tan solo, a escasos kilómetros o en nuestro propio hogar o finca, las sensaciones se producen si comparecemos a una violación callejera o nos golpean y sufrimos roturas y moratones y terminamos hospitalizados; el llanto y la pesadumbre provienen paternalmente o de una amistad o cónyuge, esto sí la mayoría de las veces, y ni tan siquiera eso en gran medida, se sufre pero de costado y apenas mancha.